sábado, 27 de marzo de 2010

EL HOMBRE DE LA SONRISA

Recopilación: Cristhina Guizar Temoche


Un día Carmen y Berta salieron a recoger leña al bosque, estaban caminando y vieron un tronco grande, entonces fueron por él. Era muy grande y pesado para ellas dos, por lo que Berta le dice a Carmen: ve y llama a mi mamá para que nos ayude a llevarlo.

Carmen fue rápidamente, ya estaba amaneciendo y lo necesitaban para hornear el pan , fue corriendo ,( las calles de Huánuco son anchas y cada casa tiene un corral al lado ) en eso ve a un hombre recostado en un corral , al ver esto se detiene y lo mira (el hombre tenía un sombrero grande )la mira y se ríe ( sus dientes brillaban, parecía de oro ). Carmen se asusta mucho y se esconde detrás de una pared. Sin saber que hacer se persigna y sale corriendo por el costado de la casa. En eso siente que la persiguen, siente pasos por las hoja secas, ella corre muy asustada…, ya para llegar a casa, casi por la puerta trasera del corral , muy asustada corre más rápido , más rápido , y empuja la puerta y se va corriendo a su cama y se tapa hasta la cabeza.

Su mamá muy preocupada va a verla y ella estaba botando espuma por la boca, muy asustada corrió a traer su ruda, agua de azar, etc. (La gente de la sierra ya esta preparada par esas cosas).

Después de una hora aproximadamente la mamá de Carmen fue a ver a Berta y le contó lo sucedido. Desde entonces nunca se supo quien era ese hombre de la sonrisa.

Fuente: Carmen Asto

SECUELAS DE UNA GUERRA

Recopiladora: Katty Castillo Millones


Cuando llegué de Moyobamba a Lima hace muchos años, exactamente cincuenta y siete años, me mudé a vivir a La Punta.

En esa casa sucedían varias cosas extrañas. Se escuchaba ruidos, algunas cosas se caían sin razón, pero sobretodo se escuchaba pasos sobre la arena y sonidos de cadenas arrastrándose .Cierto día, al atardecer, estaba sola y volví a escuchar los pasos. Pregunté: ¿Quién es? pero nadie me contestaba. Insistía pero los pasos no se detenían .Volteé a ver y vi a un hombre alto con uniforme de soldado en sus botas arrastraba unas cadenas. Tuve miedo y volteé nuevamente y muy seria dije: ¨No estén molestando ¨ , ¨Déjenme vivir en paz ¨,¨Váyanse a otro lado¨. Se me estremeció el cuerpo, al voltear ya no había nadie.

Mis vecinos me contaron que hace muchos años ese lugar había sido un campo de guerra y muchos soldados murieron allí .¨Lo que pasa es que por aquí penan ¨, me dijeron.

Mi abuelita: Eriberta Ruiz Ruiz.

SECUELAS DE UNA GUERRA

Recopiladora: Katty Castillo Millones


Cuando llegué de Moyobamba a Lima hace muchos años, exactamente cincuenta y siete años, me mudé a vivir a La Punta.

En esa casa sucedían varias cosas extrañas. Se escuchaba ruidos, algunas cosas se caían sin razón, pero sobretodo se escuchaba pasos sobre la arena y sonidos de cadenas arrastrándose .Cierto día, al atardecer, estaba sola y volví a escuchar los pasos. Pregunté: ¿Quién es? pero nadie me contestaba. Insistía pero los pasos no se detenían .Volteé a ver y vi a un hombre alto con uniforme de soldado en sus botas arrastraba unas cadenas. Tuve miedo y volteé nuevamente y muy seria dije: ¨No estén molestando ¨ , ¨Déjenme vivir en paz ¨,¨Váyanse a otro lado¨. Se me estremeció el cuerpo, al voltear ya no había nadie.

Mis vecinos me contaron que hace muchos años ese lugar había sido un campo de guerra y muchos soldados murieron allí .¨Lo que pasa es que por aquí penan ¨, me dijeron.

Mi abuelita: Eriberta Ruiz Ruiz.

MINGA ES UNIDAD

RECOPILADORA: Susana Castro Villarreal


La última vez que me explicaron que era una Minga o trabajo comunitario, característico del hombre andino, fue en Ecuador. Tradición de trabajo colectivo que emerge siempre de las comunidades originarias de América Latina.

No me sorprendió el hecho de que los ojos de Doña Delia se humedecieran, mientras que su sonrisa se tornaba en una forma picaresca, incitando a ser compartida. Esforzándose en hacerme entender, entre quechua y castellano, lo que pronto experimentaría, toda vez, que al día siguiente en la Hacienda de Tunibamba, Cotacachi, Cantón de la Sierra Norte de Ecuador, se reunirían parte de la comunidad para participar en la cosecha de la papa.

Me explicaban con un dejo de tristeza que éste año no sería abundante. Pero se preveían que sería mejor a la del año pasado. Esta vez la papa no sería alimento de los cusos, una especie de gusano comestible que abunda en Ecuador y que tiene una reencarnación extraordinaria. Suele convertirse en escarabajo también comestible, antes de ser mariposa.

El pensar que en una comunidad se convoca a la cosecha, en donde se escarba, se ríe, se platica; se bromea y se hace “recocha”, entusiasma a cualquiera.

Comenzaba a entender que Minga no sólo significa unificar ayuda con beneficio grupal. Sino que es una de las formas en que la comunidad se frecuenta. Es como las reuniones familiares de cada domingo en el sistema occidentalizado. Con la diferencia de que se reúne todo el pueblo.

También creía que esa parte era igual de gratificante que los dos costales de papa que corresponderían a cada familia que cosechara ese día.

En una Minga, la chicha no puede faltar. Hay mujeres que se les da la tarea de preparar la comida, después de cinco a seis horas cosechando. Por qué no probar las papas de los primeros costales que vayan saliendo. Papas que se acompañan de tostado y de una rebanadita de queso por cabeza.

Estuve de 9 de la mañana a 6 de la tarde. No fui capaz de quedarme hasta el final a recibir los costales, o mejor dicho, no sabía que tenía que hacerlo.

“A la minga va hasta el perro de la casa”. Mientras los ancianos trabajan a la par de todos. Las mujeres con sus hijos envueltos como pequeños bultos blancos, son cargados sobre sus espaldas, se sabe que se carga a un niño cuando el manto es blanco, si es de algún otro color puede ser comida o cosas. Ellas al igual que los viejos, demuestran resistir en las labores que les corresponden.

Trato entonces de imitarlos, pero mi inexperiencia saltaba a la vista. Haciendo sonreír a los expertos. Ante las sonrisas discretas de las mujeres y las palabras de compañeros Tunibambeños.

-¡Uy ya estás preparando puré, antes de sacar las papas! Decían cuando entraba mal el azadón y trituraba las papas antes de ser tomadas de la tierra.

Ese día, aprendí de dónde viene la papa. Porque por mucho que todos lo sepamos de donde viene, es diferente tomarlo de un mostrador en el supermercado a sacarlo con tus propias manos de la ¡tierra!

Comprendí y aprecié que el trabajo en el campo, es un arte. Y valoré lo que es el trabajar en equipo, compartiendo todo.

El día fue largo.

Enriquecedor.

Es una costumbre que se a ido dejando debido a la alienacion que esta recibiendo el ser humano,lamnetablemente el consumismo ,la codicia,la ambicion desmedida,etc esta generando todo esto.Hermanos hagamos resistencia a nuestra verdadera raiz .

"MINGA DE RESISTENCIA SOCIAL Y COMUNITARIA”

Fuente: http://raicestencia.blogspot.com/2010/02/la-cronica.html

LA VIUDA NEGRA

Recopiladora: Brighit Remuzgos Santos


En la provincia de Canta había una mujer que mataba a todo sus prometidos, los seducía, se casaba con ellos y luego los mataba. Salía todas las noches y se llevaba las almas de los hombres.

Aparecía en la carretera, a sus víctimas les hacía ver que el camino era corto,sin embargo, los llevaba a un lago que no tiene fin ubicado en un cerro negro en forma de una mujer.

Fuente: me contó mi abuelito

¿EXISTEN LOS DUENDES?

RECOPILADORA: Luz Yhanira Ormeño Ovalle.


Cuenta mi abuelita que este suceso ocurrió por el año 1935 en un pueblito muy atractivo llamado: "San Ildefonso" en el departamento de Amazonas, fundado por los españoles. En este pueblo sus pobladores se dedicaban a la agricultura y crianza de ganado, casi la mayoría de pobladores eran familiares de mi abuelita (LLAJA - ALVARADO).

Cuenta que siempre jugaban en la plazuela. Un día, acordaron ir a jugar al campo con sus compañeros y primos, pero mi abuelita y sus amigas no quisieron ir por temor a ser castigadas, pero Catita, su prima, fue sola (se escapó).

Cuando llegó la noche, no la encontraban por ningún lado, entonces los vecinos y su familia se organizó y fueron a buscarla al campo, y llamaban repetidas veces su nombre, pasada la medianoche, de tanto decir su nombre, escucharon que ella respondió. Su voz llegaba de una quebrada, ahí la encontraron atada con las ramas, la desataron y la llevaron pero la encontraron mal, al día siguiente la llevaron a la iglesia para que le echen agua bendita, pero ya no quedó normal. Se la veía como trastornada, sus tíos comentaban que el haberse encontrado con los duendes la asustaron hasta dejarla como loca.

Luego de 2 años mi abuelita se mudó, ya no la vio, pero sabía por otros que Catita seguía mal

FUENTE: Luz Victoria Merino Llaja (mi abuelita).

EL PANTEÓN

Recopilador: Franco Carbajal Mego


Cuenta la historia, que el hermano de mi abuelo, un díalgaba caba su caballo por la chacra y se le presentó una mujer muy bella y le dijo si le podía llevar al final del panteón. Su hermano no quiso y empezó a insultarla pensando que así podía espantar al alma de esa mujer. Mientras tanto, en la casa de mi bisabuelo empezaron a aullar los perros, la casa se sentía pesada y sentían como si alguien caminaba en la caballeriza, pero no había nada ni nadie. Tocaban la puerta sin que nadie se atreviera a averiguar quién era , pasaron unas horas y le contaron a mi bisabuelo que su hermano estaba muy mal y tenía que ir a visitarlo , su hermano le contó todo antes de morir, por lo que comprobaron que la mujer linda era un alma y buscaba otra alma para llevársela y la encontró .

Fuente: Vicky Mego Huamani

APARICIÓN DE LA JARJACHA

Recopiladora: Mayra gamboa Ferrer


En Quije, Ayacucho, un buen día, casi a las once de la noche, mi abuelita y su hermana volvían de la iglesia por Semana Santa.

Por el camino vieron que algo pasó frente a ellas, era oscuro, no había luz, no distinguieron qué es lo que era. Su hermana encendió la linterna y vio una especie de perro grande, con cuatros cachos en la cabeza.

Mi abuelita y su hermana asustadas empezaron a correr, ese animal las perseguía, se metieron en una casa que quedaba por ahí, el animal se fue para la plaza, de ahí escuchaban como chillaba, parecía el chillido de un cerdo.

Mi abuelita dice que ese animal era una jarjacha. En las provincias hay algunas personas que mantienen relaciones incestuosas con sus familiares, todas esas personas se convierten en jarjachas. Por eso todas las noches pasan gritando por que están condenadas a vagar y cuando el pueblo las agarra y las matan, se convierten en cualquier animal.

La jarjacha es un demonio que cuando la miras te quedas paralizado y te ataca en el cerebro dejándote muerto.

Fuente: Francisca Ramírez